lunes, 17 de septiembre de 2012
MENSAJE PARA UN ESTADO PLURINACIONAL
martes, 10 de abril de 2012
Escritos MINGASURCOLOMBIA, 4
LA EDUCACIÓN QUE NECESITAMOS Y QUE JUSTAMENTE MERECEMOS.
Hacia la reforma constitucional. Por el derecho fundamental a la educación.
MINGASURCOLOMBIA Noviembre de 2011
La defensa de la educación ya va a acumular otros dos siglos. Desde el siglo pasado, en el XX, estuvimos organizados defendiendo su legado y promesa. Desde la época de 1.992, las diferentes universidades públicas y algunas privadas resistimos ante la arremetida del Estado, en ese entonces dirigido por Cesar Gaviria. Se trataba de la arremetida del modelo Neoliberal en lo económico y Ultraconservador en lo político y democrático. Esta época coincidía con el auge del proyecto paramilitar, generador del desplazamiento en la nueva época del capital. El narcotráfico como manifestación de la nueva acumulación del capital estridente y siempre violente, inauguraba la década. Este nuevo modelo de producción y generación de riqueza era la nueva fase superior del capitalismo. La violencia narqueta de la mano con la des institucionalización del país, cimentó que la educación también perdiera su perfil como motor legal del ascenso social, de la mano del esfuerzo y la meritocracia real. De hecho, la ley marco de educación, la ley 30 de 1992, arrebató la verdadera financiación, autonomía, soberanía a la educación pública. Unidas estas dos fuerzas, la acumulación desmedida e inmediata y la agresión estatal hacia el presupuesto; deslegitimaron la educación hasta el grado de dejarla a su suerte, sin un pacto social de respeto y categoría. Los artículos 86 y 87 de la Ley 30 discriminaban (aún lo hacen) el cómo se repartirían dichos recursos.
Ante este panorama, las universidades públicas resistimos contra las fuerzas legales e ilegales; debatiendo entre asambleas, tropeles, desalojos, desaparecidos, asesinados, mutilados. La siguiente década, inicio del siglo XXI, estuvo de nuevo intermediada por las sucesivas agresiones de los regímenes de turno: Pastrana (con su entonces ministro de hacienda Juan Manuel Santos) y su recorte a la Ley de Transferencias; las luchas contra el Acto Legislativo 001, Plan de Desarrollo, en donde los universitarios acompañados del movimiento profesoral nacional reversamos ese lesivo decreto. Sin embargo, la habilidad del aparato estatal reformuló sus medidas y nos acorraló en otros decretos a cuenta gotas, para al final continuar con la andanada de privatización, terror y recortes. De esa época se recuerda a las universidades luchando por cumplir al dedillo los indicadores de cobertura y eficiencia. Se nos enseñó que para agradar al presupuesto nacional, debíamos rendir cuan empresa de chorizos o de gaseosas, con mayor eficacia y eficiencia. La Universidad Nacional enseño que se podía seguir trabajando por un tiempo, sin aceptar esta mordaza económica, al cabo del cual terminó cediendo ante el entramado de burocracia y presión.
Para nuestro contexto, en Univalle la aceptación de la Ley 30, fue a rajatabla. Se impuso el sistema de premios y puntuaciones adicionales, con lo que se consiguió unos cuantos miles de millones más por la eficiente labor cumplida. Al tiempo en Univalle se demostraba que era la punta de lanza en la política generadora de sus propios ingresos.[1] La historia económica de nuestra universidad cuenta cómo este desarrollo de autofinanciación inició con la venta soterrada de servicios, luego con la dirección de la universidad paralela -la Fundación General de Apoyo-; para llegar a la mercantilización de los posgrados y el descuido intencional a los pregrados. Panorama sintético, para primíparos universitarios. Los informes de gestión de los últimos rectores constatan estos planteamientos. Galarza, Dulcey, Rojas, Ramos, son protagonistas directos de este cambio en la función constitucional durante al menos dos décadas de vida universitaria. Para no quedarnos en el pasado y solo rememorar lo acontecido, queremos aportar a la discusión sobre la nefasta Ley 30:
Nuestra propuesta como egresados y estudiantes de Univalle, no es otra que: como usuarios del sistema estatal de educación, debemos prolongar nuestra lucha hacia la Reforma a La Constitución Nacional de 1991, para reescribir el Artículo 67 y enunciarlo como un Derecho fundamental, no como un servicio, tal como se asume en la actualidad. Esta lucha se consagraría en una verdadera puerta de entrada para recuperar el presupuesto, la autonomía y soberanía nacional, colocadas en riesgo con la pretendida Ley 30. No hablamos de la reforma a la ley, por cuanto es un remiendo a una fatídica norma impuesta por el mercado mundial. Mientras el mundo exige democracia, justicia y equidad, en Colombia se toman medidas regresivas como elevar los aportes de ciudadanos, vía impuestos o pago de la vida en sociedad (salud, vivienda, recreación, educación, seguridad). Es decir, el Estado solo se limita a administrar el recaudo y la represión. De la política social se encargará la empresa privada previamente paga por los asociados.
La reforma a esta Ley, desenmascara las verdaderas intenciones contenidas en las viejas normas del siglo anterior: En 1.992, se tomaba cuan comedia de la reforma Pastrana-Galán de 1.971.[2] La tragedia la habían vivido los universitarios contra el plan Attcon, la fundación Rockefeller, los planes de invasión ideológica de los Estados Unidos. Esta “nueva” reforma Santos-Campo (2011), solo agrega la ambición del capital en la educación. La economía política enseña que el rendimiento de la ganancia del capitalista, llamada plusvalía, solo se logra explotando. En este caso, no se había tocado abiertamente la mina de oro que se halla en la educación. Soterradamente las universidades privadas habían demostrado cómo en solo unos anos pasaban de una ciudad a todo el país, cubrían cerca del 70% de la oferta educativa hacia el 2005; generando interesantes acumulados no solo académicos.
En la actualidad, el Establecimiento, siempre ávido de recursos, buscó la joya no tocada aún. Propone la indecorosa reforma, agrega los negocios ramplones de la ex gerente del Cámara de Comercio de Bogotá; la pone a prueba para manejar asuntos de Estado que se pensaban igualmente frívolos y cerrados; impone el ritmo de la máquina estatal y se encuentra con un relámpago en cielo despejado: ella ni el gobierno de turno esperaban encontrar un movimiento vigoroso en los universitarios, y ahí se equivocó. Durante los años anteriores sistemáticamente se liquidó al movimiento estudiantil con detenciones, desplazamiento, asesinatos, chantajes. La táctica anterior de Uribe-Santos aparentemente les funcionó: por un lado implementaban las medidas del modelo neoliberal y por otra reprimían con el brazo legal o ilegal. Ahora docentes, intelectuales, artistas, estudiantes de todos los niveles se tomarían las ciudades para defender el principal capital de una nación: su cultura.
Para sustentar nuestro análisis, comentamos un artículo del profesor Salomón Kalmanovitz, un analista no intencionado y mimado por el Estado, que ha puntualizado de qué se trata la pretendida reforma:
“Se trata también de una política que continúa con la de Uribe, que en 2002 encontró un presupuesto que asignaba el 0,50% del PIB a las universidades y que en 2011 había reducido esa participación al 0,38% del producto, pero exigiéndoles a sus administraciones que ampliaran los cupos y los programas de doctorado. Eso está bien: las universidades deben emplear los recursos públicos de manera eficiente, exigirles a los profesores buena docencia e investigación y contribuir a que aumente la cobertura al máximo. Pero cuando los recursos no son proporcionales a las necesidades, lo que sucede es una pérdida de calidad, algo que fue evidente con la expansión del SENA, y que también está ocurriendo en las mejores universidades públicas del país…” [3]
Es decir, los universitarios tenemos razón: el PIB invertido a la educación decae; no hay recursos suficientes para cumplir con las metas exigidas; la calidad es un incumplible; por ello, agrega nuestro analista ex director del Banco de la República:
“…Las prioridades se revelan si se compara la participación del gasto en seguridad y sueldos de retiro, 6,5% del PIB, 17 veces superior al gasto en universidades públicas, Las prioridades se revelan si se compara la participación del gasto en seguridad y sueldos de retiro, 6,5% del PIB, 17 veces superior al gasto en universidades públicas, proporción que seguirá aumentando de acuerdo con los propósitos de la nueva ley. En la última propuesta se incluye un factor transitorio —el 3% del monto decreciente sobre el PIB—, lo cual no cambia mucho las cosas: al final del mandato único de Santos la participación cae a 0,35% del producto…”
En conclusión: no están (mos) locos ni menos desinformados nuestros líderes de la MANE (Mesa Ampliada Nacional Estudiantil), cuando evidencian el desequilibrio entre seguridad y cultura, que ni siquiera tiene algo que comparar con nuestros países vecinos. Somos una vez más, una vergüenza en materia de inversión estatal, de justicia social y derechos humanos. Estado inviable social y humanamente. Un país que no escucha a sus jóvenes y gentes educadas, qué porvenir le espera? Acaso solo estamos destinados a las fosas, el silencio, la avaricia? Males impuestos por unos pocos y colocados como identidad nacional. Vencer este capítulo depende de todos. Es con nosotr=s también.
Desde nuestros títulos y estudios, presente! Estamos, compañer=s!
Un saludo Cultural.
Minga Sur Colombia. INF: mingasurcolombia.blogspot.com www.mingasur.wordpress.com
[1] Nos referimos a la aplicación del sonado artículo 87 de la ley 30 que dice: “Artículo 87. A partir del sexto año de la vigencia de la presente ley, el Gobierno Nacional incrementará sus aportes para las universidades estatales u oficiales, en un porcentaje no inferior al 30% del incremento real del Producto Interno Bruto. Este incremento se efectuará en conformidad con los objetivos previstos para el Sistema de Universidades estatales u oficiales y en razón al mejoramiento de la calidad de las instituciones que lo integran. El subrayado es nuestro. Ver: http://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-86437_Archivo_pdf.pdf
[2] Parafraseando al viejo Marx, sobre la repetición de los hechos en la historia, unas veces como tragedia y la otra como comedia. Ver: El 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte. Ediciones Sarpe. Barcelona. 1982.
[3] Salomón Kalmanovitz. El Espectador 7 de noviembre de 2011.
Escritos MINGASURCOLOMBIA, 3
AÑO 2.012: A SOLO 7 AÑOS DEL BICENTENARIO DE LA PRIMERA REPÚBLICA
Proyecto político mínimo de soberanía e independencia nacional.
MINGASURCOLOMBIA Diciembre de 2.011
El 25 de julio de 1.819 y el sábado 7 de agosto de 1.819, el ejército Realista del Imperio Español y el ejército Libertador, Revolucionario y Patriótico, comandado por Bolívar, se enfrentaron en Boyacá, Colombia, en los albores de la Ilustración, sellando para la historia universal la derrota de la Metrópoli española con la victoria de los hombres americanos. Al mismo tiempo de esta gesta, el ejemplo de lo que serían los estados-nación fue claramente advertido por el libertador en sus cartas del Congreso de Angostura y la de Jamaica. Ideas revolucionarias no solo para nuestro entorno. Mientras por la época de 1.800 España, Francia, Italia, Alemania, Inglaterra recién salían del gobierno autocrático de las monarquías (España e Inglaterra las conservan como símbolos de unidad nacional); en las tierras americanas surgían grandes naciones, identificadas con el mestizaje, mulataje y originalidad cósmicas. Europa, engreída en guerras del fin del feudalismo y del cambio del monetarismo hacia la industrialización, solo advertía la necesidad de ideologizar y crear una dependencia cultural en las tierras del “Nuevo Mundo”. No es gratuito que el nombre aglutinador de “Latina”, para la América meridional[1], haya sido usado en una clara marca que propone sustentar la herencia de los pueblos usuarios de las lenguas romances, en España, Italia, Francia; para contraponer la idea de recolonización por Estados Unidos, sentenciada hacia 1.823, en la doctrina Monroe “América para los Americanos. De esta manera se puede sustentar que las nuevas naciones americanas surgieron más allá de los experimentos de las constituciones europeas y norte Americanas. La originalidad está contenida en frases y sentencias como la expuesta por Bolívar, al señalar que “los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a llenar de plagas a los pueblos de América”; con lo que se define un derrotero de unidad ante un enemigo, que de hecho así se ha comportado. Visionariamente el libertador ubica el corazón de esta nueva tierra en la Nueva Granada, actual Colombia, profetizando la necesidad de sembrar un gobierno fuerte, soberano y capaz. Esta idea surge, por cuanto los incipientes estados nacionales locales, fueron derrotados hacia 1.815. Se recordará que la embestida de los europeos no se dejaría esperar y fue así como destruyen la primera idea de República de 1.810. De nuevo, la originalidad de las ideas endógenas americanas formadas en Miranda, Nariño, Bolívar, Bello, Rodríguez, O’Higgins, San Martín, se sustentan en derrotar a los ejércitos tiránicos españoles para luego definir la anhelada patria, en construcción.
Como sustento a lo anterior, recurrimos a un análisis compartido por el establecimiento: Jaime Betancourt Cuartas, expresidente del Consejo de Estado, retrata la idea de Bolívar sobre los Estado-Nación:
“La Nación ya estructurada es base de un concepto de mayores consecuencias cual es el jurídico para conformar un Estado, en tanto que el pueblo ha sido utilizado con desdeño al asimilarlo a plebe frente a los patricios romanos, otras veces por eminentes pensadores para definir la democracia como el gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo; también en el campo económico para delimitación de los desposeídos de la fortuna, y en reiteradas ocasiones como muchedumbre fácil para la demagogia y como sujeto de acciones vituperables. Es tan fácil definir la Nación, en cuanto a sus componentes que Bolívar en su discurso pronunciado ante el Congreso de Angostura, el 15 de Febrero de 1815, expresó: “Tengamos presente que nuestro pueblo no es europeo, ni él americano del Norte, que más bien es un compuesto de África y América que una emanación de la Europa; pues que hasta la España misma deja de ser europea por su sangre africana, por sus intenciones y por su carácter. Es imposible asignar con propiedad a qué familia humana pertenecemos.”[2]
De la misma manera, el Congreso Anfictiónico de Panamá, en 1.826, había avizorado la necesidad de estructurar las nuevas naciones del subcontinente latinoamericano. La propuesta consistía en unir las nuevas Repúblicas, sin perder la autonomía históricamente demarcada. Se apoyaría en cuatro estados gigantes (México, Gran Colombia, Perú y Buenos Aires-Chile), sin excluir 15 ó 17 estados en total “independientes entre sí”, según la mirada visionaria de Bolívar. En todo caso, estas Repúblicas habrían de constituirse siguiendo la tradición del uti posesedetis iuris, es decir, respetando la conformación política de la administración colonial española[3]. Construir sobre lo construido. Acumulativa pero críticamente, las nuevas naciones debían contener los principios territoriales, que aunque destruidos por el imperio español, habían creado durante 300 años identidades y funcionabilidad. A este nivel, qué pesar por las críticas sin rigurosidad histórica, que sentencian en Bolívar a un dictador, monárquico y ciego. La ideología dominante excluye este tipo de pensamiento crítico, por su consecuencia liberadora. Estos nuevos tartufos del poder, solo reconocen en Bolívar, a un guerrero del siglo XIX, instrumento de reacomodación de las élites criollas; desconociendo al político y estadista de talla mundial.[4]
De manera afortunada, estos fantasmas nacionales, endógenos, identitarios, persistentemente recorren nuestros ríos, llanos, costas, montañas. No así las mentes de nuestros líderes. Los representantes de la izquierda democrática nacional, solo balbucean unas cuantas ideas ramplonas y sin sustento, cuando no vergonzantes de los procesos de cambio social tanto internos como en nuestros pueblos vecinos. Sorprendentemente unos líderes y lideresas de los partidos tradicionales han sido más beligerantes en su papel de diseñadores del mundo de la política y las ideas. Evidentemente los ideólogos “radicales y demócratas” nuestros, desconfían del papel subvertor de estas ideas. De hecho, sí son subversivas, si entendemos por ello la acción de alterar el orden anquilosado y aparentemente sacro. Las ideas no envejecen; por el contario se refuerzan, se acicalan. Dos mil años luego, una vieja idea –la democracia- se lanza al mundo racional como la alternativa para la vida de los humanos. Palabras como soberanía, justicia, libertad, patria, son cada vez más necesarias, más vigentes. Ni la globalización, ni el capital alienante han logrado derrotarlas. Los poderosos enseñan que algunas ideas son fundantes, por ello no las cambian. Ejemplos: explotación, autoritarismo, demagogia, corrupción, soberbia, indiferencia, banalidad. Se comprueba su capacidad de acción en la historia. Reconociendo lo que somos, seguramente podremos avanzar hacia la construcción de lo que queremos. Todo lo que no sea tradición estará condenado por la historia como una vulgar copia.[5]
En el proceso de construcción de la Segunda República; nuestro Estado-Nación soberano, sustentamos tres nuevos picos históricos desde finales del siglo XX e inicios del XXI, que pueden servir como pivote para cimentar el devenir para Colombia: El primer pico histórico, en 1.996, la movilización agraria, campesina, indígena, cocalera y soberana que detuvo la implementación del plan norteamericano de eliminación de los pueblos y de las plantas nativas (coca.) Movilizados: más de 700.000 pobladores de las nuevas zonas de colonización, es decir, de la Nueva República; agregado a las acciones colectivas urbanas en solidaridad con el mundo agrario. El segundo pico, lo constituye las movilizaciones de 2.001 contra el Acto Legislativo 001, Plan de Desarrollo (y Ley de Transferencias), en que más de un millón de trabajadores, estudiantes, detuvimos de nuevo los recortes hacia la inversión social, demostrando la validez de la acción coordinada y sin mesianismos, con el pueblo soberano en las calles. De nuevo, el pueblo colombiano muestra su decisión y derrota al gobernante mafioso y autoritario inquilino del palacio y le niega los referendos (2.003-2.010), previo engranaje para perpetuarse en el poder y corromper el Estado Social de Derecho (obra colectiva ganada en 1.991, luego de la guerra popular y del posterior acuerdo de paz). Unimos los dos referendos, porque sintetizan la lucha contra el oprobioso e ilegítimo gobierno anterior. El último pico, lo acaban de escribir nuestros estudiantes y profesores universitarios, en 2.011, con la MANE (Mesa Ampliada Nacional Estudiantil). El saludo al nuevo gobierno, con solo un año de ejercicio, lo otorgaron más de dos millones de ciudadanos en franca desobediencia civil, detonando uno de los más vigorosos movimientos sociales de este inicio de siglo XXI. Este aporte es posible clasificarlo en análisis crítico como “un relámpago en cielo despejado”, que detuvo –una vez más- la voracidad del establecimiento y de las familias que la oligarquía remozada ha unificado a través del gobernante de turno. Esta última lucha, amparada por la resistencia ante la locomotora minera, que ya se descarriló en el Llano (contra Pacific Rubiales), más las demandas por daños a los ecosistemas andinos, es la antesala para aglutinar la nación soñada con o sin TLC.
Nuestro aporte sentí-pensante, en armonía con la propuesta Falsbordiana para los doscientos años de la independencia definitiva de Colombia (2.019), están contenidos en los siguientes ítems mínimos (incluyen propuestas sobre posconflicto):
1. Movilizaciones, acciones colectivas hacia la refundación de Colombia. Creación del parlamento soberano y patriótico, elaboración del mandato hacia la Reforma Constitucional de 2.013. Visita permanente a la capital durante un mes, con participación popular. Hacia el gobierno popular y toma de posición de los congresistas y líderes democráticos y progresistas de Colombia. Octubre de 2.012. Coordinan: MANE -Cabildos, Consejos Comunitarios, Sindicatos - Movimientos Sociales-.
2. Firma de TLC´s e integraciones con las naciones latinoamericanas, libertad de circulación, negocios, estudios y recreación en Latinoamérica. Derrumbe del TLC con EEUU a dos años (2.013), con la consecuente indemnización para los ciudadanos y empresarios afectados negativamente por este acuerdo inconsulto y antipatriótico.
3. Congreso unicameral, con la participación de las otras ”minorías”: desempleados, desplazados, campesinos sin tierra, estudiantes, mujeres, adultos mayores, trabajadores, afros, indígenas, hacia la promulgación de la nueva Constitución Nacional, cimentadora de Derechos y libertades. Convocatoria: 2.013.
4. Gobierno de interés nacional, supervisado por el Parlamento Latinoamericano, que sea capaz de reparar a las víctimas de los conflictos nacionales y cerrar la brecha de la guerra centenaria. Transición hacia la Unión Latinoamericana (símil de la Unión Europea). Elección popular democrática 2.014. Vencer la abstención, bajándola al 25%.
5. Establecimiento del gobierno de paz y progreso, que traslade la capital de la República hacia Puerto Carreño, como mensaje de apoyo y compromiso hacia la otra nación en la ribera del Orinoco. Se suprimen ministerios de Hacienda, Minas, Defensa, para crear el de Integración, Reciprocidad y Progreso. Supresión Año: 2.016.
6. Creación del parlamento por la libertad y justicia de los pueblos. Expandir la democracia desde abajo hacia arriba. Cambio en la asignación del gasto hacia lo social y de reparación. Nuevo estado, firma de tratados de paz y amnistías. Transversal.
Cada punto aquí expuesto pertenece a la síntesis analítica contenidas en las exigencia se los planes de desarrollo para los campesinos, propuestos en 1.996; agregados a los mandatos indígenas de 2001, ratificados en 2005 y 2009; agregados a las conclusiones de los encuentros universitarios de 1998, 2000 y 2001; más los acuerdos de las Centrales Trabajadoras; cerrando con las propuestas de servicios y garantías sociales mínimas recogidas de estudiantes, trabajadores, campesinos y ciudadanos del común en Colombia. Estos puntos fueron a su vez sustentados en al menos tres escenarios: en los diálogos de 2.001, en el Caguán, incluida la propuesta de Convención Nacional. Dos, ampliados en los paros nacionales de 2001, y reforzados en los idearios de unidad del Polo Democrático Alternativo, Marcha Patriótica, y el Movimiento Progresistas, plataforma mínima en construcción, 2011.
En espera de su lectura crítica y aportes analíticos,
En el nuevo 2012, a solo 7 años de la conmemoración de la segunda y definitiva independencia, reciban un saludo patriótico con sentido de pueblo.
Mingasurcolombia.
INF: mingasurcolombia.blogspot.com
www.mingasur.wordpress.com
[1] Granados Aimer y Marichal Carlos. Construcción de las identidades latinoamericanas. Ensayos de historia intelectual siglos XIX y XX. El Colegio de México. 2004
[2] Betancourt Cuartas, Jaime. Ciudadanía y Nacionalismo en Bolívar. Revista Juris Dictio. http://www.encolombia.com/derecho/RevistaJurisDiction/Asomagister11206/Asomagister11206Ciudadania.htm
[3] Para una mayor referencia, el texto de Olmedo Beluche ilustra una síntesis de cuál era el proyecto original de la conformación de los estados nacionales en el pensamiento de Bolívar. Ver: Beluche, Olmedo. Unidad latinoamericana ¿Utopía o posibilidad real? Colección Ideas Claves. 2008. Imprenta Nacional. República Bolivariana de Venezuela.
[4] Minga Sur Colombia, comparte el idea que Bolívar sensiblemente despierta al nuevo hombre latinoamericano, rescatando su verdadera identidad. Lo lanza hacia la historia universal; en contradicción a Hegel, quien pensaba –en sintonía también de Marx-, que nuestros pueblos se encontraban por fuera de la historia. A 200 años de su gesta libertaria, es oportuno reconocer su poderosa propuesta, alternativa para un Estado- Nación. Sobre este propósito, en un riguroso estudio, el doctor en Ciencias Históricas, Anatoli Shulgovski, ha demostrado la amplitud del pensamiento Bolivariano, colocando sus tesis a la altura del mundo ilustrado europeo, haciendo parte de la lucha por la utopía social y popular. Simón Rodríguez, padre ideológico del libertador es comparado con los socialistas utópicos del XIX como Fourier, Owen, Saint Simón. Esta literatura está excluida intencionalmente de la escuela y los debates de nuestros líderes. Ver: Shulgovski, Anatoli. Cátedra Bolivariana. El proyecto político del libertador. Ediciones Ceis. Bogotá. 1983.
[5] Nos referimos a los aportes del maestro Fals Borda, en sus obras La Subversión en Colombia; y Hacia el Socialismo Raizal y Otros Escritos.

