martes, 10 de abril de 2012

Escritos MINGASURCOLOMBIA

http://25.media.tumblr.com/tumblr_lucuzvj8xu1qcnn8do1_400.jpgLas muertes de Guillermo Sáenz, Alias Alfonso Cano

Memoria de 519 años de resistencias y revoluciones aplazadas.

MINGASURCOLOMBIA Noviembre de 2011

Desde el momento de la invasión de los europeos a América (llamada en lengua Kuna, Abya Yala), la cultura nuestra se aplazó en sus realizaciones profundas. Nuestra manera de resolver los conflictos, la organización de la vida comunitaria, la economía, política, religiosidad fueron canceladas. La espada y la cruz apoyadas por las enfermedades traídas para el cuerpo y el alma, rápidamente derrotaron a nuestros mayores (los equivocadamente llamados indígenas) y luego a los Afros. Las ideas originarias de estas, nuestras gentes y tierras, tardaron siglos en recuperarse y sembrar una posibilidad de vida digna como ejemplo para toda Colombia. Solo hasta bien entrado el siglo pasado (XX), se tomaron en cuenta, al menos formalmente. Las ideas de cambio en esta tierra han costado históricamente. La Gaitana, Benkos, Los Comuneros, Los Ejércitos liberadores del XIX, las luchas populares en la historia reciente, son solo testimonios de los cinco siglos de no patria, de no lugar para los seres que sueñan una sociedad amplia, digna y justa.

En el pasado, los que desembarcaron en nuestras tierras sagradas, robaron el oro, minerales, animales, frutos, gentes, para enriquecer a unos cuantos, que a su vez fueron robados por otros, actuales amos de Europa y planeta. Luego vinieron los de arriba del río Bravo, con promesas de construir canales, prestar dineros, asesorar nuestras economías y dirigir a estas naciones debiluchas e improvisadas. Eran los Estados Unidos, los mismos que Bolívar había avizorado desde el siglo XIX, como los enemigos de la especie humana; esos seres proto-humanos, que Indalecio Lievano reconoce como los seguidores del monroísmo[1]; los atomizadores de las tierras del sur. La historia reciente reconoce la constante arremetida de extranjeros y nacionales enemigos del bienestar y la justicia social para todos. Por ello, en estos largos cinco siglos de explotación e ignominia, también se debe escribir que desde adentro existen intereses de crear el caos, generar pobreza, atraso, vergüenza, para no permitir construir una mejor realidad. A estas fuerzas y personajes Jorge Eliecer Gaitán les llamó la Oligarquía; para demostrar su ceguera y egoísmo propio de la peor forma terrenal de gobierno. ¿Qué tenemos entonces? Una nación desvertebrada, con grupos que atrapan los privilegios, las riquezas, que defienden a muerte sus privilegios. Ayer como hoy, estos grupos no dudan en desatar su violencia para asegurar otros cinco siglos de disfrute para sus familias y amigos. Esta gente oprobiosa diseña la realidad social, definen el desarraigo de la población; están detrás de las guerras del siglo XIX y de las actuales. Saben por herencia y convicción, que la muerte, disuade, crea diásporas, desencuentros, temor; al tiempo que aglutina a los que viven de ella y ganan sus jugosos dividendos. De ahí que la guerra nuestra de 519 años sea una empresa de interés, negocios, que la hacen interesante referencia en el mundo que dice vivir en paz. ¿Cómo entender que al tiempo de la muerte se incrementen las inversiones de las trasnacionales? El capital aumenta su ganancia en el caos, en la antidemocracia.

En este contexto, hacia los años 40’s del siglo XX, nació un hombre que en sus contexto seguramente asumiría algún camino de compromiso, que no podría juzgarse sin conocer los hilos de la realidad. 22 de Julio de 1948, a solo tres meses del magnicidio de Gaitán (asesinado con tres tiros), Guillermo Sáenz nace en una Bogotá fría, indolente, clasista, pacata. La misma ciudad que cerraba la posibilidad para indios, negros y gentes del pueblo. Entre frío y política, se recordará que el 9 de abril del 48 fue incendiada, en parte por la gente enardecida por el crimen del líder político, y otra parte por oportunistas que querían una nueva ciudad sin pobres en el centro, así como entrar a la modernidad, como siempre, usando la violencia. La clase media colombiana se asemeja más a la clase baja europea o gringa, que a la aristocracia de los estratos altos, esa sí con aspiraciones de casta y xenofobia. En una de estas familias de clase media, creció Guillermo, luego se educa en la Nacional, la mejor universidad de Colombia. Tal vez ese momento de los años 68 y 70’s lo impregnó, como a los actuales estudiantes de nuestro país, para romper con las comodidades de la vida de ciudad y la especulación académica de los Antropólogos de la nacho. Desde la academia –a la que conocía como las montañas de Colombia-, levantó su voz, hablaba en los foros, luego en los eventos públicos del partido legal de los comunistas; hasta definir su viaje sin regreso al monte. Por esa vieja costumbre de muerte y paranoia de la clase dirigente nacional, muchos de los hombres y mujeres comunistas o no, terminaron ingresando a las filas de los ejércitos de los pobres, del pueblo, como las FARC, ELN, EPL, M-19; además de la convicción de ayudar a parir una nueva sociedad para los humanos, en justicia y belleza. Como dice Nietzsche en su eterno retorno, ahora las guerras de los años 50’s y 60’s, el Frente Nacional, los bombardeos a los campesinos de Villarica, Marquetalia, Guayabero, Rio Chiquito, Pato Guayabero, repetían los ecos de ese dolor de la colonia e invasión española. Guillermo entraba a las guerrillas, por la época, igual de desprestigiadas desde el Estado, la iglesia y la Escuela que hoy. El lenguaje siempre se ha usado para derrotar al oponente. Por ejemplo, así como llamaban a Bolívar y su ejército de cuatrero; ahora llamaban a los rebeldes campesinos de bandoleros, chusma, ateos, endemoniados. Las gentes campesinas de ese entonces, tan fáciles de persuadir asumían que los insurgentes[2] devoraban bebés, hacían pactos con el diablo, mataban sin razón. Las recién creadas FARC lo recibirían para escalonar hasta la dirigencia de la organización FARC-EP, casi 35 años después. En ese tiempo las ideologías cambiaron, más no la realidad de exclusión, pobreza y muerte desde arriba hacia los pobres. Para detener la resistencia y la protesta social, la oligarquía ensayó en su orden, los grupos de pájaros, aplanchadores, chulavitas; luego los grupos de matones urbanos, los MAS, paramilitares, bandas criminales (BACRIM), en un coctel de muerte y estrategia de atesoramiento de riqueza y tierra arrasada. Guillermo, ya llamado Alfonso, enunció esta realidad ahora desde la clandestinidad. Habló de paz en 1.984, frente a Belisario; luego en Tlaxcala, con Barco; para volver a proponer su capacidad de hombre de ideas en el 2.000, ante Pastrana.

En estos tiempos imparables de guerras, no ha habido un cese al fuego real, que culpe a los rebeldes político-militares de tener espacio para la paz y seguir tercamente en muerte. La historia habla de que quienes no aceptan las imposiciones de los que dominan, les llaman brutos, bárbaros, enemigos; por ello seguirán hablando de la pérdida de escenarios en el famoso Caguán, cuando sabemos que los paramilitares crecían mientras Pastrana esperaba en la silla vacía. Menos el Estado cedió sus intereses, como representante de los negocios de los dominantes. Por ello no culparemos a los hombres y mujeres por fuera de la historia y de las verdaderas relaciones económicas y culturales de los pueblos. Guillermo, ahora muerto por falta de escenarios de paz y diálogo, fue acorralado a dedicarse a la guerra y la dinámica del ejército guerrillero más grande y antiguo del planeta. Conocedor de la teoría de la guerra, sabía que la mejor guerra es la que se gana sin derramar una gota de sangre; sin llevar al campo de batalla a los seres humanos que él tanto estudió. Sin embargo, también sabía que los guerreristas oligárquicos locales y extranjeros no les interesa la paz, por cuanto no es negocio un país rico en paz. El mapa de la riqueza y la violencia en Colombia se superponen, es evidente, matar a los portadores de la salida a buena parte de los conflictos nacionales. ¿Que la ideología de la resistencia se extravió?, dicen repetidamente los dominantes. La guerra es cruel, nadie quisiera que existiera. Menos nosotros (as). Por ello lamentamos la estrategia santista de matar y luego hablar de diálogo y girar más dólares del Departamento de Estado para los delatores. Se sabía que de ningún lado la guerra contrainsurgente se solucionaría vía derrota del enemigo; más de 14 presidentes han tratado de derrotarla con diversas estrategias; sin embrago, ahí siguen los miles de guerrilleros convencidos de la lucha. Así existan versiones de su lógica, la verdad fáctica es esta: ocupan un lugar en el espacio. Cano, o Alfonso, o Guillermo, el Antropólogo bogotano, cayó y ahora también se cayó el diálogo posible para 45 millones de colombianos. Pueden bombardear, pues los nombres de los comandantes son algún día ubicables; pero las iniquidades e injusticias no se tapan con las bombas y pago de millones de USD para los delatores. Es hora de que el pueblo ordene y decida qué salida necesita. Que la parte de la sigla “EP” hable, se llene de gentes también de paz e imaginación.

En nuestro caso, nos conecta la muerte de Cano (asesinado con 3 tiros), porque desde la época de estudiantes y activistas siempre abrimos espacios para hablar, para pensarnos salidas democráticas, aunque el Estado sepultara a más de 100 estudiantes y profesores; aún así hablamos de paz, y seguimos llamando por la salida política y humana a la guerra. Somos parte de la solución. A los que quieremos la paz, preparémonos para vivir bien, en un país de riqueza, de gentes inteligentes, sin miedo, en donde no se celebre la muerte ni el descuartizamiento de nadie. El diálogo es el camino, un diálogo claro en “parresia” (hablar en verdad, o decir verdad); con el pueblo en las calles, en los sitios de decisión; activo, claro, decidido a vivir, a ser pueblo. Para cerrar la historia de los sangre negras, venganzas, cóndores, zarpazos, castaños, mancusos. Cano seguramente no midió bien su tiempo vital, pero así como el Ché, sabía que ese 7 de octubre de 1967 (y el 4 de noviembre de 2011)…

“…Se cumplieron 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente hasta las 12:30 hora en que una vieja, pastoreando sus chivas entró al cañón en que habíamos acampado… La mujer no ha dado ninguna noticia fidedigna sobre los soldados (1.800 hombres)… Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos. A las 2 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando… El Ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano (Bolivia) para impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro. La noticia parece diversionista. H: 2.000 mts.”[3]

Las últimas noticias nos hablan de los estudiantes, el movimiento cultural más importante de este último quinquenio, aglutinando opinión, convocando la marcha Latinoamericana en defensa de la educación pública; van hacia una nueva Constitución Nacional, para derrotar desde la legalidad los vacíos de derechos. Cano seguramente ambicionaba una mesa como la MANE, ampliada sobre todos los problemas nacionales, así como se ejercitó en el Caguán caqueteño hace 10 años. Por la paz se debe intentar mil caminos; no aceptar la derrota de la muerte. Es siempre preferible una paz imperfecta a una guerra perfecta. Que la guerra no llegue a tu casa, no toque los tuyos, para que no cantes la marcha fúnebre o la fría realidad de la pérdida.

Por la paz, la vida y la dignidad,

Un saludo patriótico con sentido de pueblo.

Mingasurcolombia. INF: mingasurcolombia.blogspot.com

www.mingasur.wordpress.com



[1] Lievano, Indalecio. Bolivarismo y Monroismo. Populibro. Bogotá. 1971. Desde esa época, el autor llama la atención sobre esta doctrina surgida desde 1823, para balcanizar Latinoamérica, destruyendo la propuesta de una gran nación que contrarrestara el poderío europeo o norte americano. Ver PP. 10-11.

[2] Nos referimos al término estudiado por Hobsbawm, sobre los rebeldes primitivos. Editorial Ariel.

[3] Guevara, Ernesto. Diario de Ché Guevara. Ediciones Círculo de lectores. Bogotá. Pp. 287. Último párrafo. Luego, el Ché será llevado hasta una escuelita, en Higueras, para ser ultimado en situación de indefección por un militar ebrio, subalterno del ejército gringo. En Colombia, Alfonso Cano, de manera similar, será ultimado y sepultado en una ceremonia secreta para ocultar los móviles de su muerte fuera de combate. La Escuela de las Américas homogeniza el modus operandi de las fuerzas militares en Latinoamérica, formando fieles operarios de la doctrina del enemigo interno, una vez más agenciadas por USA.

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